18 de octubre de 2012

Plano y contraplano

Saboreo tu nombre mientras lo deletreo una vez más.

Me deleito en cada letra, en cada pausa, en cada golpe de voz... cierro los ojos y mi mente se traslada a otro tiempo y a otro lugar, muy alejados de esta realidad.

Navego por ese espacio inventado, aún embriagado por el dulzor amargo de tus recuerdos y me dejo embaucar por los trampantojos caprichosos de la memoria.

Cuando regreso, de noche aún, adivino un pequeño resquicio de luz asomando tembloroso entre la maraña de ovillos entrelazados a que había quedado reducido mi cuarto.

3 comentarios:

  1. Un texto de una belleza exquisita. Filigranas de puntos de cruz sobre un tafetán de blanco folio.

    Me ha gustado el juego de letras, ese brillante hilado de poesía que una vez más, deleita a la vista, y al resto de sentidos.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  2. Muchas gracias por vuestros generosos comentarios, Albada y Ramón.

    ResponderEliminar